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Y adjunto les remito mi CV

Esta frase se habrá escrito millones de veces en las cartas de presentación de una candidatura. De hecho ¿Cuántas veces la has escrito tú mismo?. Detrás del inocente gesto de depositar un sobre en un buzón (hace algunos años) y del envio de un email (en la acualidad) se visualiza el interés de todos nosotros por alcanzar una meta, mejorar profesionalmente, acceder a un nuevo puesto de trabajo, etc.

En definitiva un acto que inicia un proceso que sólo en un porcentaje muy pequeño tiene continuidad. Tras este acto no nos queda más que la espera. Esperar un “acuse de recibo”, una reacción que nos permita iniciar el proceso, etc. Sin embargo en muchos casos la espera es en vano. En una situación como la actual con un nivel de demanda de empleo mucho más elevada que la oferta son muchos los envíos que, simplemente no tienen respuesta. No hay que desmoronarse.

Y esto nos lleva al punto de que la espera no es la posición adecuada. Si además la persona que ha escrito la frase “y adjunto les remito mi CV” está en desempleo es posible que tenga la autoestima afectada, una sensación que se incrementará por el hecho de no ser capaces de obtener respuestas a nuestras acciones de búsqueda. Sin embargo en muchas ocasiones no recibimos respuestas simplemente porque nos dirigimos hacia lugares inadecuados.

Cuando perdemos el empleo tendemos a adoptar la actitud que denominamos “salir disparados” al mismo tiempo que enfocamos nuestra búsqueda en “reencontrarnos con aquello que hemos perdido”. Pocos profesionales aprovechan la situación para dedicar un tiempo a reflexionar sobre sus carencias formativas, analizar las propias capacidades, buscar nuevos objetivos o a plantearse una reorientación profesional en términos diferentes. Sólo un porcentaje reducido se dan cuenta de que el mercado ha cambiado, existen opciones y oportunidades diferentes y que hoy existen nuevas opciones y alternativas que explorar para tener más oportunidades de éxito.

Otro aspecto relevante es el que se deriva de la consideración de que en muchas ocasiones mucho más relevante que el CV es la frase, nota o email introductorio. En un gran número de casos es esta introducción (2 o 3 frases) la clave para que le receptor se fije en una determinada candidatura. Esto es cierto, claro está, si el reclutador tiene el interés por analizar toda la documentación que recibe. No hace mucho recordábamos, en una reunión interna,  la “anécdota” ocurrida hace algunos años con un candidato en proceso de reorientación profesional que al interesarse por la situación de su candidatura recibío la siguiente respuesta “lo siento pero recibimos más de 200 candidaturas, y como se puede Vd imaginar no teníamos tanto tiempo por lo que optamos por cerrar la primera fase del proceso en el momento de que dispusimos de 30 candidaturas que cumplían los requisitos fijados. Lo siento lamentamos que su candidatura no estaba entre las escogidas”.

Debemos siempre explorar otras posibilidades. Red de contactos, Redes Sociales,etc. Y ante todo tomar la consideración de que nuestra carta de presentación en lugar de ser un medio se convierte, a menudo, en un freno o handicap para acceder a nuevas oportunidades. Un buen ejemplo es el caso que muestra este vídeo:

Alius Modus

Tu carrera, ¿la haces o te la hacen?

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