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Marca personal y liderazgo: el “Caso Pep” y el “Caso Mou”

Joaquín Echenique Huarte

En esta época de recortes de plantilla, reducciones de costes, reajustes de presupuestos… el liderazgo en las organizaciones está siendo vital para la supervivencia de cualquier negocio u organización. Todos los líderes comparten la capacidad de esbozar una “visión” (sueño) y de transmitirla convincentemente al equipo con el que trabajan, pero la técnica (el estilo) varía mucho entre unos y otros.

“Por favor, no me llamen arrogante. Soy campeón de Europa y pienso que soy especial” manifestó Jose Mourinho, cuando llegó a la capital de España como nuevo entrenador del Real Madrid. “Tengo claro que no soy el mejor entrenador del mundo”, argumenta una y otra vez Pep Guardiola, entrenador del Barcelona. Dos modelos de liderazgo bien distintos pero que comparten lo más importante: el afán de victoria y los éxitos de sus equipos.

Ambos son líderes porque saben mandar y decidir, tienen autoridad moral y credibilidad, motivan, escuchan, anticipan el éxito y ponen el foco en lo que se espera de ellos. Su gran preocupación es el equipo, el desempeño colectivo, sin saber muy bien dónde acaba lo físico y comienza lo psicológico o lo táctico. “No tengo palabras para agradecerle a Mourinho lo que ha hecho por mí”, proclamó recientemente Diego Milito, delantero del Inter de Milan. “Guardiola ha sido la clave para que me quede”, reconocía poco después Gaby Milito, jugador del Barca y hermano de Diego. Los líderes saben que el éxito atrae al éxito, y que después de ganar toca cambiar, aunque lo sencillo sería no transformar nada.

Oliveira, Amieiro, Resende y Barreto desgranan el método del portugués en la obra “Mourinho, ¿Por qué tantas victorias?”.  Sesiones dirigidas a la vertiente física, gimnasio, circuitos, balones medicinales. Nada de esto cabe en la metodología de Mourinho. El gimnasio sólo es para recuperarse de las lesiones. Rui Faria es algo más que un preparador físico. Es su mano derecha. Una frase suya define su filosofía de entrenamientos: “¿Ha visto alguna vez a algún pianista correr alrededor del piano antes de empezar a tocar? En nuestra metodología tampoco damos vueltas alrededor del campo”.

La concentración es un factor “entrenable” para Mourinho. Por eso, los entrenamientos no superan la hora y media (como un partido): “Mis sesiones no son largas sino muy dinámicas y con un tiempo útil altísimo”.

Aspectos como solidaridad, espíritu de juego, motivación o rigor son detalles básicos en su idea de juego. “Lo más importante en un equipo es tener un determinado modelo de juego, unos conceptos, conocerlos bien, interpretarlos bien, independientemente de que se use éste o aquel jugador. Nosotros analizamos al rival, intentamos prever cómo se puede comportar contra nosotros e intentamos posicionarnos en las zonas más importantes del campo en función de sus puntos fuertes y débiles. Pero estos son detalles posicionales. No interfieren con nuestros principios”. Pensamientos, todos ellos, perfectamente aplicables a cualquier organización.

En definitiva, los tres pilares sobre los que se construye el liderazgo y la marca personal en una empresa son:

Objetivos. Este es el fundamento del auténtico liderazgo. A las personas nos gusta seguir a quienes tienen las ideas claras y saben a dónde se dirigen. En el caso de Mourinho y Guardiola, está muy claro. Ambos buscan títulos, o lo que es lo mismo la gloria para sus jugadores, afición y directivos y, está claro, también para ellos mismos

Consistencia. Un líder se hace cada día. Todo lo que dice y lo que hace, forma parte de su “marca de líder”. Guardiola está completamente identificado con su club, al que pertenece desde que tenía 13 años. Mourinho no se identifica con nadie más que consigo mismo. Los aficionados del Inter y casi todo el mundo todavía se preguntan cómo no celebró con ellos el titulo de campeón de Europa. Mourinho dio plantón a equipo y a cientos de miles de aficionados. Estaba negociando su nuevo contrato con el Real Madrid. A ningún directivo en su sano juicio se le ocurriría hacer algo semejante. Mourinho se rige por otras reglas.

Comunicación. Aunque esta podría parecer la parte más técnica o teórica, en realidad es la más sencilla si se han hecho los deberes anteriores. El mejor comunicador es el que sabe lo que quiere transmitir. Se pueden hacer cursos de oratoria, de hablar en público, de gestión de crisis, pero nada de eso vale si no se tienen claros los objetivos. Guardiola lo hace siempre desde el máximo respeto a sus jugadores, a sus directivos y a sus rivales. Mourinho comunica desde la provocación permanente. Casi siempre que habla se crea algún nuevo enemigo. No importa. Todo vale para reafirmar su liderazgo y para alcanzar los objetivos.

Joaquín  Echenique Huarte
Socio Director de NovaCom