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“Los 7 Magníficos”… cambios en el liderazgo

Gerardo González. Agárrese el sombrero y galope junto a estos siete jinetes que llegan para ayudarnos a sortear con ingenio toda clase de peligros y apartar decididamente de nuestro camino a forajidos y bandidos.

Vivimos en una sociedad donde prima el culto al éxito, una sociedad donde cada uno se forja su destino y donde el triunfo sólo depende de la voluntad y el propio esfuerzo. En esta cultura, la actual recesión,  provoca el incremento de continuos  fracasos individuales, derrotas cotidianas que sumadas a la falta de ejemplaridad en nuestros líderes se convierten en el principal motivo que anima  la evidente desafección entre líderes y seguidores.

En este punto crítico, los ejecutivos de éxito para las organizaciones que vienen deberán esforzarse por desaprender las habilidades nacidas de una cultura que claramente apunta a fracaso y  cultivarse en el aprendizaje de un nuevo set de habilidades,  los “7 magníficos” llegan para quedarse y se resumen en :

1. El especialista deja paso al generalista. Profesionalmente nos sentimos más cómodos en aquella zona de confort funcional que conocemos y tratamos de no invadir otras áreas , por respeto , por desconocimiento…¿ por falta de interés?. Es absurdo pensar en alguien que maneje como experto todas las áreas funcionales de la empresa, pero no lo es tanto pensar en alguien capaz de unir voluntades en el esfuerzo común de los especialistas y cuya  actuación profesional esté presidida por la curiosidad de conocer esas funciones desde la perspicacia , desde el conocimiento de los modelos mentales de trabajo, las herramientas , los términos y las claves del negocio en cada una de esas áreas funcionales. Se resume en aprender a  narrar  para después poder hacer.

2. El analista deja paso al integrador. Hasta ahora hemos cultivado liderazgos funcionales en el que una de sus principales responsabilidades consistía en analizar, para mejorar las actividades que configuraban los procesos de la compañía en su ámbito de actuación. El líder “magnífico” que llega,se esfuerza más por integrar el conocimiento colectivo de su equipo  para resolver los problemas de la organización que en el análisis previo de los mismos.

3. La estrategia deja paso a la “ejecución” estratégica.  La adaptación a este cambio de vértigo que nos aborda, exige que el  estratega se ajuste a la nueva realidad y para ello el ejecutivo “magnífico” deberá esforzarse en aprender a saber comunicar correctamente su plan al equipo,  poner en común los hitos más importantes y dar a conocer cómo se medirá el éxito de los mismos en términos de contribución al resultado, deberá ,el mismo, si es preciso, pasar del plan a la acción con rapidez , del mismo modo deberá aprender a “desaparecer” y dejar actuar al equipo, deberá hacer seguimiento y ajustes constantes en función de las desviaciones, deberá aprender a recompensar de manera distinta a la actual.

4. El constructor deja paso al arquitecto. La cultura de las organizaciones y sus valores tomarán mayor importancia y peso a la hora de atraer y mantener el talento. Entender cómo diseñar la cultura organizacional en función de esos valores y cómo esa cultura debe transmitirse a la estructura, procesos , modelos de operación, relación con los stakeholders, competencias bases de la compañía , etc. será clave en la comprensión del cambio global que se genera en las organizaciones futuras.

5. El líder “preocupado” deja paso al líder “ocupado”. El liderazgo será mayormente reconocido tanto en cuanto más se acerque a la resolución del problema que a la declaración constante de preocupación por el mismo.

6. El soldado deja paso al diplomático. Nuestro “magnífico” seduce y entusiasma, no ordena y manda. Los cambios generacionales , las nuevas tecnologías , el uso de redes sociales, da voz a quien antes no la tenía. Sólo desde una actitud proactiva hacia los diversos grupos de interés de la organización se podrá mantener un liderazgo social, económico y político de éxito.

7. El motivador deja paso al miembro que lidera con el ejemplo. Este último ” magnífico” no deja de ser igual de importante que los anteriores. Exhibe un comportamiento que será el modelo a seguir en la organización, tiene un liderazgo inspirador hacia el resto y es referente  frente a clientes, colaboradores , proveedores y otras instituciones. No sólo posee el conocimiento, la experiencia y la perspicacia que la posición requiere , suma una talla moral en la que justicia, honradez y lealtad son cualidades de sus acciones como decisor.

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