Entrevista

La fatal arrogancia del siglo XXI

Gerardo Gonzalez Amieiro. Érase una vez , hace ya algún tiempo, valientes hombres y mujeres que predicaban en empresas, escuelas de negocio y foros profesionales al respecto de la denominada gestión del talento. Detectarlo, atraerlo, medirlo, potenciarlo y usarlo adecuadamente se convertío en prioridad estratégica para muchas organizaciones deseosas de alcanzar “Fortuna y Gloria”. Cuentan los más viejos del lugar cómo a muchos de ellos se los llevó por delante la incertidumbre y complejidad de los mercados actuales y su natural voracidad. Los más audaces,  lejos de darse por vencidos, perduraron en su propósito y   proclamaron lo que ellos mismo llamaron, “La Guerra del Talento “… acertado aforismo si tenemos en cuenta qué desde que esta guerra empezó sólo  nos ha traído más pobreza y desempleo de la que ya teníamos a lo largo de todo el mundo . Ahora, los simples, los sencillos, los humildes, los de a pie, los menos talentosos, los corrientes, todos en general esperamos el final de esta guerra y la llegada de algún tiempo  de Paz , que procure la quietud necesaria para que el talento vuelva a florecer.

Defenderás con el mismo ahínco la blanca doble o la doble cinco.

Cualquier buen aficionado al juego del dominó conoce que el significado de esta frase hace referencia a la disposición del jugador a cambiar su estrategia de juego en vista del escenario que adquiera la partida en la medida que la misma va avanzando , incluso si es necesario, a cambiar sus dogmas y creencias para sobrevivir en la misma con alguna oportunidad de éxito. Esa capacidad de adaptación del buen jugador de dominó es sin duda un activo importante, más en los momentos actuales en los que desde todos los foros se reclama cambio y flexibilidad.

En esta búsqueda del talento perdido, como si de una receta milagrosa para adelgazar se tratase , los apóstoles del talentismo nos aconsejaban al respecto de cómo conseguir parecernos a las personas de éxito, cómo adquirir sus hábitos, cómo incorporar sus creencias, cómo entrenar sus excelencias…etc. De manera general , en las últimas décadas ha llegado a prevalecer una idea sobre todas las demás , en la que la llave del éxito estaba en gran parte en tener una elevada autoestima , quererte a ti mismo y creer en ti por encima de todo.

_64903574_us_students_narcissism_464El caso es que lejos queda ya e incluso en determinados ambientes diría que suena infantil , aquella cultura que animaba a la modestia y a la humildad  , tratando de evitar la fanfarronería. Algunos estudios confirman el incremento de jóvenes que se describen a sí mismos por encima de la media en todo tipo de habilidades y confianzas. Lo más curioso del caso es que mientras los jóvenes creen estar mejorando en dichas habilidades , p.e. escritura, matemáticas, lectura, oratoria..etc. , los datos que arrojan los informes oficiales confirman lo contrario. Estas encuestas señalan también que determinadas actitudes o rasgo menos individualistas como la cooperación se encuentran en receso , al igual que aquellas actividades más vocacionales o espirituales como puede ser atender a nuestros enfermos. El crecimiento de una cultura de “celebrity” acompañada por la potencialidad de las redes sociales y la facilidad de acceso al crédito que se ha tenido hasta hace unos años ha contribuido en convertir a ojos de muchos a personas más exitosas de lo que realmente eran.

Un estudio del año 2006 de la Universidad del Estado de Florida dirigido por J.Reynolds encontraba que la mayoría de sus estudiantes eran tremendamente ambiciosos pero también tremendamente ingenuos e irreales en sus expectativas de futuro, de alguna forma el mensaje de “…si crees en ti, puedes conseguir lo que te propongas” había creado una  especie de “ambición inflacionista”.

Entonces ¿ será adecuado para las personas pensar que son mejores de lo que en realidad son? . La idea es que el desarrollo y mantenimiento de las civilizaciones ha dependido siempre en gran medida de un extenso orden espontáneo de cooperación  en el cual el individuo , aceptando unas determinadas normas abstractas de conducta y relación con los demás, desarrolla su talento y sus capacidades persiguiendo fines particulares. El talento es sin duda uno de los ingredientes del cóctel del éxito en la vida en general y en  el mercado laboral en particular , pero no el único y me temo que en lo que al ámbito laboral se refiere , tampoco el más solícito , a pesar de los bienintencionados “talentistas” . Como buenos jugadores de dominó los empresarios se adaptan a las circunstancias de la partida, evolucionan con ella y ahora el talento sólo es bien recibido si va acompañado de determinados costes de oportunidad , más tangibles, más medibles, menos abstractos. Muchos jóvenes en su primera aproximación al mundo laboral , empiezan a descubrir que el sueño no era tan sencillo de conseguir  y que el torrente de la vida no está sujeto a estereotipos y conformidades dominantes.

logo

¡Os animamos a que comentéis el artículo!